fbpx

NUESTRA HISTORIA

 

“En honor a Teresa Cavallaro y Jorge Djenderedjian”

Remontarnos a tiempo atrás es comenzar una historia: Jorge y Teresa iniciando DVIGI.
En sus comienzos como emprendedores lideraron “Vox Tronic” –una empresa líder en el mercado de los relojes domésticos–. Transcurría el año 1980 cuando esta pareja ya fabricaba y distribuía en Argentina sus relojes y, de la mano hacían que resonara su marca por el país. Esto sin dejar de lado que ya contaban con tres mil representantes oficiales.

Al estar en los hogares ya como objeto presente, se despertó en ellos la inquietud por comercializar salud y bienestar. Así que, como toda historia que comienza de a dos, juntos tuvieron la idea de generar esa salud a través de la purificación del agua. Dejando en claro que: “El agua iba a ser uno de los principales temas del futuro”, premisa sobre la que no fallaron puesto que aún es un tema fundamental para salud actual y futura. Además le sumaron “la oportunidad de impactar positivamente en la vida de millones de familias preservando el medio ambiente”.
Y así arranca el cuento, Jorge y Teresa se embarcaron en la misión de brindar más salud y calidad de vida a cada hogar.

En esta segunda etapa, el desafío estuvo en generar conciencia sobre el impacto de consumir agua de baja calidad. ¿Cómo? –Conociendo a las familias, pensando cómo ser parte de ellas, escuchando su entorno y sobre todo proyectándose como familia–. Al conocer su target y al amoldarse al paradigma que genera cada década, pudieron llegar en primera estancia a generar inquietud sobre el tema y luego educar sobre la importancia de purificar el agua que consumimos a diario. Educación que desde entonces no ha parado, ni parará.
En este punto este dúo emprendedor se marca como misión no solo comercializar un producto, sino ser parte de la cotidianidad del hogar.

Ya para esta parte del viaje Jorge y Teresa son DVIGI, empresa que comienza su actividad importando purificadores de agua desde Asia. En el año 2001, durante la crisis económica en Argentina, DVIGI incursiona en el diseño de su propia línea de productos de alta calidad, buscando factores diferenciadores como lo es el diseño; además de dejar una impronta de versatilidad frente a los mercados cambiantes de América latina; siempre anclados en lo bello con calidad.

Es así como DVIGI arriba a una línea estética, de alto rendimiento y sobre todo de durabilidad.
Estos factores diferenciadores proyectaron ya no solo a la pareja sino a toda la familia que se fue incorporando a medida que crecían a ser galardonados por el Ministerio de Industria en Argentina, con el premio Sello del Buen Diseño.
Actualmente, DVIGI cuenta con dos fábricas, un centro de distribución propio en Argentina y centros de distribución en otros países de América Latina –siempre pensando en sumar más personas a este proyecto de salud–.

En línea cronológica es el 2010 el año en que DVIGI expande su marca y trasgrede fronteras, haciendo presencia en diferentes países, hoy por hoy podemos nombrarlos como una firma internacional.
Siempre con la estrategia de replicar en cada país su modelo de venta multicanal y su compromiso con el medio ambiente; ofreciendo a los mercados posibilidades de desarrollo profesional bajo un esquema de negocio de redes de mercadeo y, un producto de diseño que
se diferencia rápidamente del resto.

De este gran viaje por el pasado y presente podemos tomar la voz de uno de sus miembros y decir que: “El proceso nos hizo que hoy por hoy respiremos los valores de la marca como lo son la familia –eje y equipo–, el respeto, la proactividad, el modelo de negocio transparente y la excelencia”. DVIGI jamás perdió su esencia como empresa familiar y hoy lideran la marca de la mano de Teresa, sus hijos. Ellos sus colaboradores, sus “DVIGIers”.

Por Verónica Mariaka.

× Whatsapp